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Harta del "empoderamiento" y la "sorodidad"

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No puedo más. De verdad, de verdad, que estoy hasta el moño de este discurso victimista que pregona a los cuatro vientos que las mujeres somos iguales que los hombres y, acto seguido, sin descomponerse lo más mínimo, insiste en que: hay que proponer a las niñas y adolescentes "modelos" para que se interesen por las matemáticas, la ingeniería o las disciplinas ligadas a la tecnología hay que "visibilizar" el trabajo de las mujeres, por el mero hecho de haber sido hecho por mujeres hay que reservar puestos de trabajo / premios /becas / puestos directivos para mujeres hay que presumir la inocencia de las mujeres en determinadas categorías de delitos incluso aunque ello conlleve asumir la culpabilidad SIN pruebas del acusado, si este es hombre. Vamos a ver, si de verdad creemos que somos iguales ¿Qué justificación puede darse a estas medidas? ¿Qué diferencia hay entre esto y una "reserva de especie protegida"? En serio, alguien medianamente orgulloso de sus mé

La buena educación

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Estos días estoy de nuevo en una fase de cambio profesional, tras poco más de un año en un puesto que ha sido interesante, desafiante y muy, muy intenso. He aprendido muchas cosas, he podido aplicar otras que ya sabía y he hecho nuevas relaciones profesionales y personales que, espero, me durarán toda la vida. A la hora de cerrar las cajas para irme al próximo puesto, me reafirmo cada vez más en la misma idea: el mundo funciona porque la mayor parte de la gente, la mayor parte de las veces actúa bien , en el sentido moral de la palabra. Son las personas las que logran el éxito o determinan el fracaso de los proyectos. Un equipo funciona por el liderazgo de quienes lo dirigen y la contribución de todos los que lo integran. Y conseguir esa contribución con entusiasmo, con dedicación, con ganas, depende esencialmente de las cualidades humanas de todos y, fundamentalmente, de quienes dirigen. La vida no es una clase y el trabajo no es un aula. Un coeficiente i

Una entrevista sin audiencia

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La corrección política y la gestión de las discrepancias Hace algún tiempo me llegó una propuesta para una entrevista virtual.  Se trataba de una serie de entrevistas a mujeres con el propósito de "visibilizar el trabajo de la mujer en el sector público". A continuación os pego las preguntas y mis respuestas, que se han publicado hoy (6 de septiembre de 2018) en Novagob . Y termino con una pequeña propuesta: entre tanta "visibilización" ¿hay alguna iniciativa para visibilizar el trabajo de las limpiadoras (casi siempre mujeres) y de los barrenderos (casi siempre hombres)? 1.       ¿Crees que la mujer está suficientemente representada, visible en el sector público? En mi opinión hablar de “suficientemente representada” da pie a numerosos equívocos: suficientemente ¿en relación a qué? Si hablamos en términos absolutos, en muchas áreas de actividad pública hay más mujeres que hombres, mientras que en otras la situación es la contraria; si en este

Los divorcios son para el verano. Un teorema

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Todos los años, con el final de las vacaciones aparecen en todos los periódicos estadísticas sobre el incremento de demandas de divorcio después del verano junto con estudios (más o menos serios) acerca de los motivos de semejante incremento. Así que, tras varios años de cuidadosa observación en diferentes entornos vacacionales quiero aportar mi contribución al tema. Más que nada por si ayuda a prevenir alguno de esos divorcios. Primero definamos un entorno vacacional: se trata de una zona residencial, en la costa o en el interior cuyos residentes son, básicamente, familias más o menos amplias de parejas con sus hijos, abuelos, tíos y primos, conviviendo durante un período de tiempo limitado y compartiendo, por tanto, comidas, habitaciones, cuartos de baño, etc. Segundo, asumamos que, en la actualidad, ya en la segunda década del siglo XXI y en España, en la mayor parte de los casos observados, los dos miembros de la pareja trabajan fuera de casa. Tercero, para no

Además de llorar

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16 de noviembre de 2015 Escribo esto dos días después de los atentados de París y a la mañana siguiente al bombardeo respuesta de la ciudad de Raqqa por la aviación francesa y estadounidense. Después de haber visto fotos y vídeos de cuerpos destrozados y de niños llorando. Y me gustaría poder hacer algo, primero para consolar a  los que lloran, después para evitar más llanto. Las redes sociales se han llenado de mensajes de compasión, pero también de rabia, de impotencia y también, tristemente, de odio. ¿Cómo es posible causar una masacre como la de París? ¿Cómo es posible no compadecerse de los niños que viven y mueren en las zonas en guerra?  Convencida como estoy de que los valores europeos de libertad y tolerancia son infinitamente superiores a cualesquiera otros ¿cómo voy a dejar de llorar por niños sin familia, padres sin hijos, vidas destrozadas, sólo porque pertenecen a una sociedad que no los comparte? Convencida como estoy de que una religión

Criar o educar

28 de septiembre de 2015 Ahora que casi se acaba el verano en Madrid y en los colegios, institutos y universidades ya han comenzado las clases de un nuevo curso, parece un buen momento para compartir dos reflexiones sobre este tema. Hace bastantes años, cuando yo era una niña, era frecuente oír la expresión "criar a los hijos", que hoy ha caído en desuso (al menos en España).  Es una expresión muy precisa, muy centrada en lo que durante siglos ha sido la principal preocupación de los padres: dar de comer y mantener medianamente sanos y protegidos a los hijos. La mayor parte de la población no tenía recursos materiales para mucho más y sin ese mínimo puramente biológico es difícil plantearse la cuestión de qué recursos intelectuales o morales proporcionar a los hijos. No obstante, a poco que se pudiera, esa crianza contenía una voluntad de mejorar (el respeto reverencial por el conocimiento, el deseo de que los chiquillos aprendiesen) y un afán de conseguir el respe

Multiculturalismo y tolerancia

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26 de agosto de 2015 Las cabeceras de la prensa en los últimos meses parecen estar llenas de noticias o sobre las atrocidades del Estado Islámico o sobre la avalancha de refugiados que busca una vida mejor -y a veces simplemente una vida- en Europa. Y, además, de la rabia o compasión  -según el caso- que me producen esos titulares, las reflexiones posteriores me llevan siempre a las mismas preguntas, que me gustaría que todos los ciudadanos europeos nos hiciéramos y nos respondiéramos, sin demagogia, sin hipocresía y, por favor, por favor, sin corrección política. ¿Cuál es la religión mayoritaria (y en la inmensa mayoría de los casos oficial y en no pocos la única permitida ) de todos los países implicados en el surgimiento del DAESH y en su área de expansión? ¿Cuál es la postura de la mayor parte de esos países hacia la práctica de otras religiones, el abandono de la religión oficial o la ausencia de religión? Y ojo, al hablar de postura hablo no sólo de las leye